EN OPOSICION A PROYECTOS QUE:
1) SE ELABORAN SIN CRITERIO FEDERAL, DESINTERESANDOSE DE LA OPINION DE TRABAJADORES, EMPRESARIOS, ESTUDIANTES, AMBITOS ACADEMICOS Y POBLADORES EN GENERAL DE PROVINCIAS ALEJADAS DE LA CAPITAL FEDERAL Y PROVINCIA DE BUENOS AIRES, COMO ES EL CASO DE TIERRA DEL FUEGO.
2) NO SURGEN DEL CONSENSO Y CONSULTA CON LOS TRABAJADORES DE LA INTEGRIDAD DE LAS ACTIVIDADES PRODUCTIVAS QUE SE ARTICULAN EN EL AMBITO MARITIMO, FAVORECIENDO INTERESES SECTORIALES EN PERJUICIO DEL CONJUNTO.
3) NO PERSIGUEN, A TRAVES DE MEDIDAS CONCRETAS Y REALISTAS, LA REDISTRIBUCION GENUINA DE LA RIQUEZA MEDIANTE EL DESARROLLO FACTIBLE Y SUSTENTABLE DE LA MARINA MERCANTE, EN ARMONIA CON EL DE LA INDUSTRIA NAVAL ARGENTINA.
Dicho proyecto, aún cuando se descuenta la buena intencionalidad del autor y se reconoce el compromiso por el desarrollo nacional de todos los firmantes, adolece de defectos instrumentales que lo volverán, en los hechos y en caso de su aprobación, una herramienta eficaz para favorecer a determinados grupos de interés, afectando seriamente, y acaso en forma definitiva, el propio y encomiable propósito esgrimido en el mismo título de la norma propuesta. En otros términos, puede afirmarse que bajo la declamación de promover la marina mercante y la industria naval argentinas, el resultado será exactamente el contrario del pretendido.
Tal como se ha expresado, no se pone en tela de juicio el valorable esfuerzo de un legislador por lograr medidas que favorezcan el desarrollo de la actividad marítima. Al contrario. El problema surge cuando, en la elaboración y detalle de la norma concreta, la misma se ve influenciada por intereses que, montados sobre el buen propósito retórico y la buena intencionalidad de sus promotores, se orientan a buscar sus propios beneficios, desatendiendo o afectando directamente el desarrollo del conjunto.
Es el caso del proyecto "Régimen de Promoción de la Marina Mercante Nacional y la Industria Naval", del Diputado Harispe. Título y propósitos sobre los cuales es imposible no estar de acuerdo. Pero plasmados en una propuesta normativa cuyo detalle (la letra "pequeña", la que realmente vale y conduce a las acciones) llevará con seguridad a la desaparición de la marina mercante nacional, y particularmente la fluvial y de cabotaje marítimo, sacrificadas ambas en favor de unos pocos interesados.
CONSENSO MAYORITARIO, ENTRE POCOS
"Consenso" en el que NO ha habido participación de fluviales, pescadores, patrones de cabotaje marítimo, estibadores, maquinistas y conductores, trabajadores de la propia industria naval, cámaras navieras y hasta gran parte de las cámaras de la construcción naviera ....
"Consenso" en que Tierra del Fuego, la provincia más austral del país y la única ímtegramente insular y con jurisdicción antártica .... no ha sido considerada a la hora de elaborar, debatir, proponer y dar una opinión. Testimonio de ello: ningún diputado fueguino es firmante del proyecto, ni se conoce de ningún estudiante, investigador, trabajador, empresario ni profesional fueguino, vinculado al mar, al que se le haya pedido opinión. Y si hubo quien eventualmente la haya dado, deberá admitirse que lo habrá hecho desde un sector lo suficientemente compartimentado (o desinformado, en el mejor de los casos) como para no proponer siquiera la consulta con los gremios marítimos con representación en la provincia.
El resultado: en Tierra del Fuego, los marinos, trabajadores portuarios, de estiba y agenciamiento marítimo, pescadores industriales y artesanales, empresarios de la navegación local y servicios portuarios, no han sido siquiera considerados a los efectos de ser meramente informados de la elaboración de un proyecto de ley, que directamente involucra sus intereses como actores marítimos y miembros de la comunidad fueguina.
A pesar de lo dicho, lo trascendente no está en NO haberse contemplado, en forma abierta y con predisposición a escuchar las inquietudes y propuestas locales, la opinión y consideraciones de las provincias y sus actores marítimos y económico-político-sociales en la elaboración del proyecto. En el caso particular de Tierra del Fuego, el hecho de que sus actores marítimos, tanto a nivel empresarial como laboral y académico no hayan sido considerados, mal debe conducir a un análisis sesgado.
Importa en definitiva la norma; evaluar si la misma, en su detalle y articulado, es realmente coherente con los propósitos que enuncia o si, por el contrario, puede conducir a que se produzcan resultados opuestos a los pretendidos, o que afecten intereses igualmente legítimos de algunos sectores de la actividad marítima, por beneficiar deliberadamente a otros.
CASINOS FLOTANTES SI. BUQUES MERCANTES, NO.
¿Qué pretende una norma que no incluye ninguna limitación específica para la importación de CASINOS FLOTANTES, pero restringe que un buque construído en el extranjero se incorpore a la bandera argentina?
"Criterio industrialista" más que extraño: pretende por un lado que el Estado le imponga restricciones al empresario que incorpore un buque (un virtual bien de capital) a la flota mercante argentina, si éste ha sido construído en el extranjero. En cambio, si la empresa se dedica a los juegos de azar, las restricciones normativas a la importación no abarcan a los buques dedicados al juego.
A LOS POCOS ARMADORES ARGENTINOS QUE QUEDAN, ESTAMOS DISPUESTOS A ECHARLOS.
"Régimen de promoción" que NO identifica ni toma medida alguna respecto a los factores que hacen que a los empresarios marítimos NO les sea conveniente la bandera argentina. Y a los pocos que quedan, les restringe la incorporación de embarcaciones. Curiosa promoción de los intereses marítimos argentinos.
AUTOCONFIANZA
"Régimen de promoción" que pone el énfasis industrial en los buques de menos de 5.000 toneladas de registro bruto, cuando la industria naval argentina está en capacidad de construir buques de 80.000. ¿Tan poca confianza se tiene a sí mismo el sector -minoritario- de la industria naval que ha trabajado en el proyecto de ley?
¿No sería mejor propender a multiplicar las embarcaciones argentinas, de modo que en corto tiempo se potencien las necesidades de mantenimiento, servicio técnico, carenado, talleres navales, etc?
BUQUES NACIONALES SIN MOTORES NI RADARES
Fabricar un buque NO pasa solamente por su diseño, la construcción de su casco en gradas, la instalación a bordo de multiplicidad de equipos, botadura y pruebas.
Un buque involucra también planta propulsora, generadores, servicios, radares, sistemas de comunicaciones, posicionamiento, y una diversidad muy grande de equipos que, hoy por hoy, en su mayoría no se construyen en el país.
Resulta cuando menos llamativo que, mientras por un lado a los armadores se les restringe la importación de embarcaciones, al sector "industrial naval" interesado en el proyecto, se le contemple y promueva específicamente la importación de equipamiento (Cap. XI - Industria Naval).
Tal postura involucra, necesariamente, que el criterio de industria naval se acota al astillero. Como si el buque estuviera circunscripto al casco y el posterior agregado de equipos, con los cuales la Argentina, conforme al proyecto, pareciera que no tiene interés en involucrarse en su desarrollo. De este modo, la industria naval argentina deja para el extranjero el desarrollo y producción de equipamientos y sistemas integrantes del artefacto buque, e imprescindibles para la navegación.
Está claro que no hay país alguno del mundo que desarrolle íntegramente todos los componentes del buque y sistemas relacionados. Aún así, este punto no puede dejar de acentuarse, toda vez que el rigor con que el proyecto trata a los armadores respecto a la posibilidad de que importen bienes de capital (se reitera que los buques, al fin de cuentas lo son), no se traslada al sector industrial. Unos pueden importar, los otros no.
Extraña actitud, en un país cuya última década ha visto realizar enormes esfuerzos en el desarrollo tecnológico. País que se enorgullece -con justa razón- de su empresa INVAP, diseño y producción de radares, puesta en órbita de satélites, desarrollo de cohetería espacial, etc.
En suma, la restricción a la importación de buques, resultaría coherente con medidas similares orientadas a promover la producción local de equipamientos para esas mismas embarcaciones. Tal vez, a Tierra del Fuego le hubiera interesado que se la consultara sobre esta cuestión, particularmente en lo que respecta a la industria electrónica, de gran inserción en la provincia.
Es evidente que el país no se encuentra hoy en condiciones de proveer la totalidad de insumos y partes con destino a la construcción de buques (ningún país industrial marítimo del mundo se autoprovee íntegramente), y es por lo tanto razonable también que se contemple agilizar la importación de esos equipos. No se entiende, en cambio, el motivo por el cual la misma actitud realista no se traslada a los armadores. Tampoco el motivo por el cual, el proyecto, no contempla medida alguna en apoyo del desarrollo tecnológico de equipamiento marítimo.
¿Subordinaremos el crecimiento de la industria naval, al previo desarrollo de la industria de máquinas navales y electrónica naval? Sin duda, una medida semejante promovería en el corto plazo la desaparición de los astilleros argentinos.
De la misma manera, subordinar el desarrollo de la marina mercante argentina a la incorporación, de la totalidad de sus buques, a embarcaciones construídas en el país, conduce al riesgo cierto de que, el efecto a lograr, sea la desaparición de la marina mercante.
Los pasos a dar deben responder a un escalonamiento lógico: póngase a rodar a la marina mercante nacional, impónganse incentivos para construir en el país, y por sí sola el crecimiento de la actividad multiplicará los requerimientos a los astilleros.
SUBSIDIOS PARA BUQUES EXTRANJEROS
"Régimen de promoción" que contempla FONDOS PUBLICOS para astilleros, pero no corrige paralelamente los factores distorsivos que impiden el desarrollo de la marina mercante nacional (como si ésta no formara parte también de los intereses marítimos). De este modo, los argentinos NO van a volver a contar con una marina mercante, pero van a sufragar con su esfuerzo la construcción de buques de bandera extranjera.
¿Para qué seguir? Mejor lo expresa la nota presentada por la FEMPINRA ante el Sr. Presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, que agregamos al final.
UNA ACTITUD DIFERENTE
Cabe sí, antes de terminar, señalar la diferencia de este proyecto en relación a la otra propuesta normativa que, actualmente, trata sobre la marina mercante: "REGIMEN ESPECIAL PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE DE LA MARINA MERCANTE NACIONAL", del Diputado Nacional Gustavo MARTINEZ CAMPOS (FpV Chaco).
Más allá de la valoración de una propuesta respecto a la otra, es
destacable la actitud del propio autor en lo que hace a su
predisposición por escuchar a diferentes sectores, con un sentido federal, sometiendo su proyecto a
la crítica y análisis. Tanto es así que, durante el año 2014, la UTN
Ushuaia y el Centro de Patrones TDF fueron convocados a analizarlo, invitándoselos a formular libremente todas las apreciaciones a que hubiere lugar, a fin de ser considerados en la redacción final.
Como resultado del trabajo,
el pasado 13 de julio el Diputado Martínez Campos se hizo presente en Ushuaia, reuniéndose en la UTN FRRG Ushuaia con trabajadores y empresarios marítimos, estudiantes, profesores de la UTN y pobladores interesados, a fin de presentar la redacción final del proyecto. En esa oportunidad, renovó su predisposición a escuchar observaciones tendientes al mejoramiento de la propuesta y, en especial, a atender particularidades locales que hagan al desarrollo de la actividad marítimo-portuaria fueguina. Entre otras cuestiones, se hizo mención de medidas en apoyo del sector turístico del Canal Beagle.
Por todo ello, para terminar y antes de pasar a la
presentación de la Federación Marítima ante el Sr. Presidente de la HCDN,
reiteramos desde Tierra del Fuego nuestra OPOSICION al proyecto de ley
"REGIMEN DE PROMOCION DE LA MARINA MERCANTE NACIONAL Y LA INDUSTRIA
NAVAL".